domingo, 11 de septiembre de 2011

ANTÓN MAKÁRENKO: SUJETOS DE LA EDUCACIÓN

El Educando

La educación de los niños, para Makárenko, es la tarea más importante de nuestra vida. Ellos serán los forjadores de la historia. Son los futuros padres y madres y serán a su vez los educadores de sus hijos. Todos debieran empeñarse en que se transformen en excelentes ciudadanos, en buenos padres. Ellos encarnan también la esperanza de nuestra vejez. Una educación correcta deparará una vejez feliz.
Sostiene que la educación del niño debe ser correcta desde la iniciación, para que más tarde no sea necesario reeducar, lo que es más difícil. Se debe tener siempre presente que el niño no es solamente un motivo de alegría para los padres sino que es el futuro ciudadano, lo que comporta una responsabilidad ante el país. Afirmaba que es un error pensar que la educación exige mucho tiempo, es necesario saber guiar al niño y no ponerlo al margen de la vida real.
Lo principal de la labor educativa consiste en la organización de la vida familiar teniendo en cuenta todos los detalles54.
La educación infantil comienza en la edad en que ninguna demostración lógica ni alegato de derecho son posibles. El sentido mismo de la autoridad consiste justamente en que no exige demostraciones, en que se acepta como una dignidad indudable del mayor, cuyo valor y gravitación se imponen espontáneamente al espíritu.
Con respecto a la autoridad paterna en la educación del niño, Makárenko plantea:
  • La autoridad es indispensable en la familia.
  • Es necesario distinguir la autoridad verdadera de la falsa, basada en principios artificiosos y tendientes a crear la obediencia con cualquier medio.
  • La autoridad real se funda en la actividad cívica del padre, en su sentimiento cívico, en su conocimiento de la vida del niño, en la asistencia que le presta y en la responsabilidad por su educación.
Con respecto a la disciplina Makárenko decía: 
  • La disciplina y el régimen son dos cosas distintas. La primera es el resultado de la educación, la segunda es un medio para realizarla. Por eso el carácter del régimen varía en relación con las circunstancias y debe ser preciso, exacto, concordante con los objetivos que se persiguen. Abarca tanto la vida externa de la familia como la interna.
  • Makárenko siempre consideró a sus educandos como individuos integrantes de una colectividad y se dirigió hacia ellos observán-dolos profundamente, lo que a la postre le permitió comprenderlos y ayudarlos.
  • El educando, decía, debe estar integrado en la colectividad sintiéndose partícipe del insumo, subordinando el interés individual al interés de la comunidad. “Un camarada debe saber subordinarse a otro, pero no de manera simple, sino saber aceptar esta subordinación. Por su parte también el que manda debe saber ordenar a su camarada”.
La disciplina, la puntualidad y la responsabilidad deben cultivarse a través del ejercicio en el trabajo grupal.

El Educador

Es visto por Makárenko como un hombre pedagógicamente bien preparado que convive en la colectividad, que sabe lo que sus alumnos quieren en cada momento de su actuación, con sólidos conocimientos y hábitos especiales.
Sostenía que el trabajo del educador responde a un determinado fin político y se basa en las necesidades sociales, en los anhelos del pueblo soviético y en los fines y objetivos del Estado.
El educador debe saber organizar, bromear, ser alegre, enfadarse y asumir un buen comportamiento, porque es observado por los educandos y ellos aprenden todo cuanto observan.
El educador debe saber utilizar la pedagogía en la formación del hombre nuevo, estimulando las cualidades del organizador, haciendo que nazca en el educando la firmeza y el carácter templado.
Debe mantener en el educando una actitud consciente y responsable a través del estudio, trabajo y actividad social útil, llevándolo a la edificación socialista con una nueva ética.
Makárenko decía que sólo podían educar a los niños aquellos grupos de educadores unificados por un criterio común, por una misma convicción y por la ayuda mutua. Ningún educador tiene derecho a actuar aislado, por su cuenta y riesgo. Expresaba que para formar educadores serios y responsables había que unificarlos en una colectividad, en torno a una figura determinada de la colectividad pedagógica: El Director.
El Director como persona de mayor responsabilidad en la escuela y dirigente apoderado del Estado debe ser ante todo, el educador unipersonal y absolutamente idóneo de la escuela, los demás funcionarios de esta institución deben actuar bajo su dirección y de acuerdo a sus indicaciones directas.
La maestría del pedagogo no es un don nativo ni un hallazgo feliz y mundano del educador sino ante todo es una cualidad profesional que consiste en dominar la técnica pedagógica en el arte de tratar a los niños a través de una manera más concisa, persuasiva o imperiosa de inculcar una idea o sentimiento.

54. MAKÁRENKO, A.S. “Conferencias sobre Educación Infantil”. 1976. Edit. Ciencia de Hombre. Buenos Aires - Argentina.

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